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    27 de julio de 2020

    ¿Está tu información a la venta en internet?

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    Cómo el fraude ha pasado de ser un crimen oportunista a una amenaza global organizada.

    Una precaución elemental, como comparar los números de las tarjetas con un código postal, se puede eludir fácilmente dirigiendo un pedido a través de una computadora pirateada que muestre la dirección IP de la víctima deseada.

    Las transacciones CNP son una invitación abierta al fraude

    La amenaza más importante a la que se enfrentan las empresas de comercio electrónico en la actualidad es la omnipresente transacción con tarjeta no presente (CNP). A medida que más empresas realizan su actividad en línea, todos los avances que se han alcanzado en la seguridad de las tarjetas físicas son cada vez más irrelevantes.

    Paradójicamente, si bien los chips EMV han reducido en gran medida el fraude en persona, han generado un aumento en el fraude CNP. Este tipo de fraude aumentó en un 34 % entre 2015 y 2016. Actualmente, es de $4570 millones de acuerdo con el último Estudio de Pagos de la Reserva Federal.

    Lejos de ser un esfuerzo descentralizado, los criminales se organizan y utilizan una tecnología muy similar para robar el acceso a cuentas e identidades que utilizan los emisores de tarjetas para mejorar la experiencia del cliente.

    Los criminales se están volviendo más creativos

    Los trucos sucios son infinitos. Incluso cuando realizas una transacción en persona, es posible que pasen tu tarjeta por un clonador de tarjetas, que es un lector que no genera un cargo, sino que simplemente registra todos los datos de tu tarjeta... y tus datos.

    En un extremo de la escala, se encuentra el clonador de tarjetas, que es operado clandestinamente por un camarero u otro vendedor, o que se instala disimuladamente en un surtidor de gasolina o un cajero automático. En el otro extremo, se encuentran las filtraciones organizadas y masivas de datos, que suelen exponer a cientos de miles de clientes en un solo ataque. Estos enormes robos de datos ocurren cada vez con mayor frecuencia: se han vuelto la norma y no la excepción.

    Los datos de los clientes son la nueva divisa

    Los datos personales de los clientes se pueden utilizar para todo, desde compras relativamente pequeñas (que siguen siendo una vulnerabilidad) hasta la creación de cuentas falsas y el robo pleno de la identidad que arruina la vida de la persona.

    Incluso existe un mercado de intermediarios que está en alza. Estas personas roban los datos sin la intención de utilizarlos ellas mismas. En su lugar, los venden. Esto agrega otro paso complicado y confuso a un proceso que ya de por sí es turbio. No es de extrañar que solo el 0.14 % de los estafadores sean detenidos y procesados.

    Las fuerzas del orden tardan en ponerse al día

    La triste realidad actual es que las fuerzas del orden suelen carecer de la tecnología y, francamente, de la voluntad para perseguir este tipo de crímenes. Al fin y al cabo, están preparadas para perseguir personas, no datos. En estos puntos ciegos habitan los estafadores, que se han vuelto extremadamente buenos para permanecer detrás del telón.

    Los negocios terminan pagando las cuentas

    Entonces, ¿quién se encarga del costo de todo este fraude? Los negocios medianos y pequeños. Las organizaciones más grandes cuentan con los mejores sistemas de protección contra el fraude disponibles. En el otro extremo de la escala, muchos minoristas pequeños de comercio electrónico no tienen nada. Un incidente de fraude importante podría llevarlos a la quiebra en cualquier momento.

    En muchos sentidos, los minoristas se anticiparon a los emisores de tarjetas de crédito en el reconocimiento del potencial de las ventas en línea. Y aceptaron la mayor responsabilidad con el fin de aprovechar esta nueva y próspera fuente de ingresos. Sin embargo, en los comienzos de la internet el fraude era más fácil de detectar. Cuestiones tan sencillas como la discrepancia entre las direcciones de facturación y de envío, o una dirección IP que no coincidía con ninguna de las dos direcciones anteriores, eran señales de alarma fáciles de localizar.

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    La tecnología se convierte en amiga y enemiga

    Mientras la tecnología en general ha progresado, también lo ha hecho la sofisticación del cibercrimen y del fraude, en particular. Como ocurre muchas veces, las cosas que están destinadas a mejorar nuestra vida se han torcido hacia fines más nefastos.

    Piensa en este ejemplo: Una población rural históricamente desprotegida recibe finalmente un servicio de telefonía celular de alta velocidad. Para un criminal cibernético, eso significa que alguien (o más bien, la identidad de alguien) en esa parte del mundo ahora puede abrir una cuenta bancaria en cualquier ciudad estadounidense con facilidad. Son las dos caras de la misma moneda

    ¿Qué pueden hacer las empresas de comercio electrónico?

    El costo real del fraude recae directamente sobre las empresas. Las fuerzas del orden no están dispuestas a investigar, excepto en los casos de fraude más escandalosos, y los emisores de tarjetas buscan culpar a quienquiera, menos a ellos mismos. Los titulares de las tarjetas también reciben la protección de las políticas de las compañías de tarjetas, que ofrecen responsabilidad cero por los cargos fraudulentos.

    A las empresas no les queda más remedio que afrontar el problema directamente.

    ¿Qué pueden hacer las empresas de comercio electrónico? El costo real del fraude recae directamente sobre las empresas. Las fuerzas del orden no están dispuestas a investigar, excepto en los casos de fraude más escandalosos, y los emisores de tarjetas
    buscan culpar a quienquiera, menos a ellos mismos. Los titulares de las tarjetas también reciben la protección de las políticas de las compañías de tarjetas, que ofrecen responsabilidad cero por los cargos fraudulentos. A las empresas no les queda más remedio que afrontar el problema directamente.

    La respuesta es la detección y prevención del fraude más inteligente de Vesta. 

    No creemos que las soluciones de prevención del fraude sólidas, adaptables y preparadas para el futuro deban limitarse a los minoristas más grandes.  Es necesario que haya una solución asequible para las empresas de todos los tamaños. Por ello, la creamos, utilizando inteligencia artificial y aprendizaje automático de vanguardia, junto con una integración profunda y la supervisión de expertos. Podemos ofrecer una plataforma de prevención del fraude integral, rentable y de nivel empresarial a las empresas de cualquier tamaño y forma.  Descubre por qué Vesta es tu nueva arma secreta contra el fraude CNP. Descubre cómo.

    Vesta

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